Este personaje dentro de la SGI ya ha sido mencionado anteriormente, sin ir mas lejos, en el apartado directamente anterior. Se podría poner en paralelo con los fariseos como ya dijimos. Los “José Budistas” son aquellos creyentes que se consideran los mejores los más fieles, pero solo son los más cobardes y los más hipócritas. Son los enfermos fanáticos por excelencia. La razón de que exista este escrito. Son la lacra más inmunda que pudiera existir en cualquier organización. La basura de cualquier sociedad. Un “José budista” habla porque si y no le gusta ser interrumpido mientras se deleita con el sonido de su propia voz. Un “José budista” da cátedra a los iniciados, pero ni en 50 años de practica va a aplicar algo de lo que dice. El famoso “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.” No sabe bien que hacer con su propia vida, pero es el mejor dando consejos a otro. Esto es fácil para cualquiera, obviamente siempre es más fácil ver en el otro que en uno mismo, aun sin ser un “José budista”. Pero el problema con el “José budista” es que él esconde sus falencias y se muestra como el mejor ante los demás. Un “José budista” sabe mas que nadie, excepto quizás que alguien con mas años de practica. (Siempre hay excusas igualmente para desmerecer esa antigüedad. “Seguramente, no esta practicando correctamente” porque el “José budista” siempre es el que practica mas, mejor y de forma correcta al resto de la gente. Lastima que la practica no funciona a base de premio o castigo al mas chupamedias. El “José budista” es un excelente juez de carácter, aunque es más falso que una moneda de siete centavos. Su ya conocido cliché “tenés que estar bien”, lo hace llevar pintada una estúpida, falsa y payasesca sonrisa. Cuando incluso pareciera que lo defeco un dinosaurio. El “José budista” hace gala de ver paja en el ojo de cualquiera, pero viga en el propio, jamás. Los “José budista” son buenos críticos, pero el autoexamen se lo llevaron a marzo derecho. Los “José budista” están fuertemente institucionalizados, como se vera mas adelante, en otro apartado. Pero curiosamente, son los primeros en huir cuando las papas queman. Como dice una conocida frase: “las ratas son las primeras en abandonar el barco.” Sucedió en Japón, durante la época de la segunda guerra mundial y sucede en América latina en el siglo veintiuno. Los he visto en directo, por una simple cuestión es que ocurre así. Un “José budista” es una persona de poca fe, un fariseo budista en los tiempos modernos. Su fe se queda mas en un fetichismo solapado. Es tal su duda que intentara adosar elementos externos, (léase otras practicas o creencias.) al budismo para así tener algo que rellene los huecos de su fe. El “José budista” acusa al resto de todo lo que es él y se cree lo que nunca llegara a ser. El “José budista” es envidioso, no pueden felicitar a alguien mas y no a él. Aunque lo estén felicitando a un miembro por su experiencia y beneficio al convertirse en padre; el “José budista” no puede ser menos, lo tienen que felicitar. Aunque el “José budista” ni siquiera este casado. Su actitud infantil demuestra que es alguien que no ha madurado como persona o como creyente, es como los niños que necesitan llamar la atención o que no toleran ser menos que los hermanos. Por mas que esto parezca una exageración, es la pura y cruda realidad. Esto ocurre aun en la mente del “José budista”. El “José budista” no conoce la practica no conspicua, en la que era experto Rahula hijo de Siddharta, siempre tiene que hacer bandera y señales de humo sobre sus buenas acciones. Por practica no conspicua se conoce que es la forma de hacer buenas acciones sin que nadie tenga conocimiento de ello. Al no haber un dios que todo lo observa, a quien enrostrarle lo que hicieron de bueno, tienen que hacerlo ante los demás. Ninguna buena acción debe quedar impune. El caso inverso con otras personas también se aplica con el “José budista”. Cuando otro comete un error, el “José budista” es el primero en observarlo y marcarlo. Cruelmente, así como por oposición muestra sus buenas acciones, defenestra y degrada a los demás cuando se equivocan. Esto podría ocurrir muchas veces, ya que un “José budista” jamás se equivoca, siempre es el otro el errado. Lo más grave con los “José budistas” es que son los que más atención reciben de los responsables. Y esto por que? Porque los “José budista” son los más activos, los mas seguidores, los mas hinchas y los más chupamedias. Siempre, siempre, deben ser “los más”. Su egocentrismo de siempre ser mas hace que lleguen a ser considerados buenos miembros por gente de miras estrechas. Pero el ojo avizor del ser inteligente, ve mas allá de lo evidente. El “José budista” es insistente como el que más, pero esta prohibido exigirle algo, aunque nadie sabe que ley lo dice. Los “José budista” gustan de las “frases”, ideas o citas de algún autor equis, sacada de su contexto y puesta en cualquier lado. Mientras más fuera de contexto mejor, mientras más incomprensible mejor todavía. El “José budista” sabe que no debe ser inteligente sino solo parecerlo. Por ello, hablar complicado resulta un buen método, como desde siempre han hecho los neófitos imberbes. El “José budista” intelectualiza la practica, mientras más sabe del budismo, cree ser mejor practicante. Aunque nadie ha dicho que eso amerita la buena fortuna. Si tan solo entendiera a manejarse con conceptos mas avanzados que bien y mal. El “José budista” usa palabras difíciles o nombres en japonés o la jerga budista con maestría; (maestría mal aplicada, en muchos casos) la maestría de un mogolico con una bicicleta.
En resumen, lo peor que puede sucederle al budismo, y en especial a la SGI, es dejar que proliferen los “José budista”. Ellos son la peor enfermedad que puede existir en una organización. Si esto es permitido, si ello siguen rigiendo y proliferando, estamos en problemas. Pero más problemas tendrá la SGI en el futuro. En ello le va su propia existencia.